Si cada linea cobra sentido en un espacio, será que el desarrollo del pensamiento performático actúa de manera lógica con nuestra situación en la realidad.
Si buscamos lo que nos mueve en cada sitio, lo que nos emociona, lo que nos convence, lo que deseamos hacer parte de nosotros, lo que nos hace saltar, reir, cantar (y otros verbos de escuela de primaria), sabremos dónde estamos.
Pasamos sin pena ni gloria por un sinfín de sitios a lo largo del día (el que no se encierra en su habitación, que al igual debería darse cuenta que al fondo del armario se forman unas pelusas estéticamente bastante sugerentes...), y no nos damos cuenta muchas veces de las emociones que nos transmite, que actúa directamente sobre nosotros y nos lleva a actuar consecuentemente de una forma. Es como una imagen subliminal dentro de la superliminalidad de la realidad que nos rodea.
Así, cuando hace dos días iba mirando al suelo, hacia los baldosines de forma cuadrángular de 10x10 de las aceras que muchas veces me hacen tropezar con el patinete, levanté la vista y observé unas reformas que realizaban en un jardincito. Estaban colocando tierra de color marrón, levantando lo que ya había plantado, y restaurando lo que ya había (supongo, porque no había nadie trabajando). Y de repente me había saltado una bifurcación en el camino y me estaba yendo hacia otro lado, alejándome del camino preseleccionado.
El poder visual hace que lo que nos parece interesante nos atraiga de tal forma que olvidamos lo que realmente deseamos por un momento, y lo sustituimos por la ambición de llegar al final del asunto, saliendo de la monotonía que nos hace seguir una constante en el camino. Es tan poderosa que anula la mente llevándonos hacia donde otros quieren (sé que la intención de los obreros no era impedirme llegar a mi casa a comer). Indirectamente, la belleza (belleza como útil) de lo cotidiano pasó a manos de algo extraordinario dentro del recorrido trazado. Se podría comparar a las escapadas improvisadas en un fin de semana cualquiera, que no es para nada extraordinaria (porque si vas a hacer una escapada, lo vas a hacer un fin de semana), pero en cambio te atrae como una novedad fuera de lo que es "normal".
Otra experiencia espacial que tengo, no es nada puntual.
Según el espacio que nos encontremos, reaccionamos de una manera u otra, debido a las leyes (escritas o no), tanto sociales como personales, los modales, el saber estar... Pero las reacciones involuntarias también son inevitables, como cuando en el portal de tu edificio, cuando llegas a él, justo después de apretar el botón del ascensor, los sentidos se alteran, saben dónde te encuentras, tus piernas saben que no tienen que moverse, tu cuerpo tiene que esperar a que el maldito cacharro que nos hizo la vida más fácil, baje. Lo saben. Saben que tienen que esperar un rato. Lo saben lo suficientemente como para que el sentimiento de micción haga su aparición.
Son momentos de los que no nos damos ni cuenta, que estamos atrapando información constantemente, con lo que vemos, con lo que escuchamos, con lo que sentimos, con lo que olemos.... pero también con lo que sabemos, con lo que dialogan el espacio en el que nos encontramos. Esa información es una constante, pero tanto la que recibimos, como la que generamos.
Las personas son como líneas dentro del espacio, relaciones interperso-espaciales.
Líneas como vínculos de uniones entre las propias lineas.
sábado, 12 de febrero de 2011
Reflexión: Día 2
Una pena empezar algo que sabes que no va a ir a más gracias a la ayuda de tu mejor amiga la pereza y la inconstancia, que hace que tus actos anteriormente proyectados con ilusión, se convierta en una semirrecta de punto y coma.
Los recorridos visuales son poderósamente atrayentes. Juegan con el bienestar de la mirada volcándola hacia donde el capricho del trazador la manda, siguiendo la orden gráfica o imaginaria de su voluntad, extensión de su cuerpo y de su mente que ordena al subconsciente que le obedezca sin cuestionarse si es una lectura coherente, incoherente, si tiene que ver con uno mismo o si lo que espera al final es un precipicio hacia el vacío más absoluto.
Teniendo en cuenta que cada persona no es tan diferente a la que pueda tener al lado, es de suponer que toda la masa que sigue una simple linea en pos de una recompensa irracionalmente anhelada (no instintivamente) tiene la cadencia de ese recorrido en su vida. Por eso la desea, la sigue, la construye a partir de los deseos de otro individuo fuera de ellos, y consiguen lo que quieren, una ilusión, un algo, un concepto en un contexto para completar su existencia.
El deseo de completarse a uno mismo nace del desconocimiento parcial de su propia existencia.
Los recorridos visuales son poderósamente atrayentes. Juegan con el bienestar de la mirada volcándola hacia donde el capricho del trazador la manda, siguiendo la orden gráfica o imaginaria de su voluntad, extensión de su cuerpo y de su mente que ordena al subconsciente que le obedezca sin cuestionarse si es una lectura coherente, incoherente, si tiene que ver con uno mismo o si lo que espera al final es un precipicio hacia el vacío más absoluto.
Teniendo en cuenta que cada persona no es tan diferente a la que pueda tener al lado, es de suponer que toda la masa que sigue una simple linea en pos de una recompensa irracionalmente anhelada (no instintivamente) tiene la cadencia de ese recorrido en su vida. Por eso la desea, la sigue, la construye a partir de los deseos de otro individuo fuera de ellos, y consiguen lo que quieren, una ilusión, un algo, un concepto en un contexto para completar su existencia.
El deseo de completarse a uno mismo nace del desconocimiento parcial de su propia existencia.
jueves, 10 de febrero de 2011
Reflexión: Día 1
Batuta del pensamiento aquella que se utiliza para guiarse por un algo un tanto extraño que intentamos poseer a partir de algo que no es real, solamente en el estado pensativo autónomo en el que nos encontremos al desearlo. Recorrido sensitivo, escalofriantemente simple que hace dirigir la mirada con los ojos cerrados por un espacio infinito, de sobra sabido inabarcable, pese al intento de buscar un instrumento grandiosamente inferior como una línea de dos pixeles, uno, medio, un cuarto, medio cuarto, un cuarto de cuarto, medio cuarto de un cuarto, un cuarto de cuarto de cuarto, un medio del cuarto de un cuarto de un cuarto...
La insignificancia que controla ridículamente la grandiosidad.
¿Sentimiento de inferioridad frente al del colectivo?
martes, 25 de enero de 2011
Puertas
Puertas. Porque son puertas, ¿no?
No son lineas situadas en el espacio para encontrar una relación con el cuerpo y la mente. No es una estructura espacial que nos lleva a imaginar un objeto con el cual convivimos diariamente, y a partir del cual nos hemos formado una imagen siguiendo nuestra experiencia personal, basada en la travesía por su interior, su envoltura conceptua
l, sus limitaciones, la capacidad de transformación del aire y su clasificación mediante esa idea preconcebida hacia el objeto.
El modelo de linea utilizada convoca una imagen externa por la cual el espectador se ve sumido en una performance mental en la que se ordena el espacio a partir de la experiencia personal con el objeto que el icono representa.
Se trata de una descontextualización de la figura con el fin de manipular la relación entre espectador y obra aprovechando la iconografía empírica de la persona.
Se trata de una descontextualización de la figura con el fin de manipular la relación entre espectador y obra aprovechando la iconografía empírica de la persona.
De ese modo, se divide el aire entre dentro y fuera, marginando espacios y creando la relación corporal a partir de la convocatoria del propio cuerpo del que mira, que atraviesa ese límite como cientos de veces hizo anteriormente; sumado a la posibilidad de volver a repetir, esta vez, de una forma física.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Projecte Espai
Del trànsit de l'espai pictòric emulat fictici a una realitat major, la física.
Sortir de la bidimensionalitat és el principal camí al coneixement del món.
Del tránsito del espacio pictórico emulado ficticio a una realidad mayor, la física.
Salir de la bidimensionalidad es el principal camino al conocimiento del mundo.
viernes, 15 de octubre de 2010
GERMEN - Barcelona
Es posible que yendo a casa, al colegio, al trabajo, a casa de algún conocido, hayas tenido que coger el metro en la ciudad de Barcelona en la que me encuentro ahora mismo. Al sentarte hayas visto a alguien abrir su mochila, coger un boli y seguidamente meterse la mano en el bolsillo, sacar un pequeño papel, seleccionado entre muchos, escribir una cosa por detrás y dejarlo en el asiento que deja libre, una vez ha llegado a su destino.
Al cogerlo movido por la curiosidad, y una vez comprobado que es una pequeña fotografía, se observa que en el dorso viene escrito la palabra GERMEN, un número a su lado, y la firma del autor: MARIOLOP.
Ese vagón ha sido infectado.
Infectado por la experiencia del tal Mariolop, de los recuerdos que dejó atrás mientras avanzaba el tren, de lo que una vez fue esfuerzo y se ha convertido en polvo efímero.
Mientras que el autor se ha bajado del tren y ha seguido su vida, como cada uno de nosotros, aquel tren, aquellas personas que en un momento le llegaron a rodear, forman parte de un breve momento de su vida, sin darle mayor importancia que la que cada uno le dan a él.
Caras serias, reflexivas, "pensamientos con los ojos cerrados", música ajena que tal vez no deberíamos estar escuchando, nada de interacción más que el ceder asientos o dejar pasos al subir y bajar. Pero todos callados, vidas silenciosas mientras se escucha el traqueteo del tren, contenedores de recuerdos a punto de explotar, impacientes por soltarlos o agustos por no hacerlos.
La intervención urbana que he ido realizando durante estos días, forma parte de mi experiencia en la ciudad, de mi conversión en una hormiguita más de la granja de hormigas.
He infectado estos vagones de metro y a su gente, invadiendo un minúsculo espacio, insignificante, con fotografías en miniatura de hojas de contactos del curso pasado, realizado en Aranjuez. Muchas de ellas conservan las imágenes capturadas para los trabajos para la universidad, con paisajes, situaciones y sobre todo gente que me acompañaron.
He impuesto una parte de mi experiencia pasada en mi situación presente, y tan pequeña puede ser la repercusión que susciten las imágenes en este mundo lleno de productos visuales cadentes de poética interpersonal (si no es lleno de intención comercial), como mi llegada a la gran ciudad, que parece importarle a poca gente con la que comparto trayecto.
¿De dónde vienes? ¿A dónde vas?
¿Me importa?
lunes, 7 de junio de 2010
Proyecto Espacios
Lo que comenzó como los cimientos de un proyecto para Pintura I de 2º de Bellas Artes en 2009, acabó convirtiéndose en un proyecto interdisciplinario del presente curso. Siguiendo las líneas formalistas de lo desarrollado en el primer proyecto, en el que unas finas líneas blancas enmarcaban, ordenaban y limpiaban un espacio en ocasiones caótico, en otras racional, evanescente, abstracto, idílico, sin alusiones a la realidad en la que se desenvuelve el espectador, cuya única función es el disfrute de la contemplación y la curiosidad que suscita la combinación de ambos elementos tan dispares que, aun así, funcionan.
Los orígenes se encuentran en la descomposición y abstracción sintética de lo que iba a ser un compendio de imágenes realistas, copias de foto o introducción de textos. Esa síntesis se basa en la dotación de valor de cada uno de los elementos introducidos en la composición según el peso que tienen en esta. De esta forma, se evitan las alusiones a la realidad para generar un espacio sublime, que no pertenece al mundo real, que no invita a la reflexión en sucesos sociales o incluso personales, recuerdos o vivencias de la persona que lo contemple; se le proporciona al espectador total libertad para crear con la obra un vínculo emocional por sí mismo, subjetivo siempre, y que piense que la admiración de la obra suponga ser algo más que volver a lo mismo, a lo de fuera, sin ser alternativa a su propia vida. Se le invita a ser libre en su pensamiento, sin ser una imposición del autor. De ahí, la elección por la abstracción y el diseño constructivo estético que forman el peso de los elementos en la composición. Gracias a la subjetividad que proporciona, se genera la libertad de la idea, no el carácter obligado que tienen otros a ponerle trasfondo social o cultural que no hace más que atribuir un concepto que el espectador, tal vez, no tenga por qué asimilar.
De todas formas, el hambre que tiene este personaje en la función que desempeña la obra a la hora de buscar un concepto, le obligará a buscar una cartela al lado de la obra, a mirar detrás del cuadro, y no se dará cuenta de que la pintura, escultura y el arte en general, también pueden ser un fin en sí mismas y se puede mantener un diálogo con ellos, sin que nadie diga de lo que hablar.
De todas formas, el hambre que tiene este personaje en la función que desempeña la obra a la hora de buscar un concepto, le obligará a buscar una cartela al lado de la obra, a mirar detrás del cuadro, y no se dará cuenta de que la pintura, escultura y el arte en general, también pueden ser un fin en sí mismas y se puede mantener un diálogo con ellos, sin que nadie diga de lo que hablar.
El trabajo de este curso ha consistido en la búsqueda y exploración de técnicas y materiales que se ajusten más a la forma de proceder cuya intención es expresar de un modo más claro todo lo explicado anteriormente. Todo ello se organiza en tres grandes bloques:
Experimentación con nuevos materiales y madurez de la técnica
Todo empezaba con la generación de manchas en diferentes soportes, muy básicos y con un resultado poco satisfactorio. El lienzo estaba de más, ya se había utilizado para los primeros cuadros y el buen resultado invitaba a la búsqueda de alternativas, ya que si algo funciona hay que descartarlo y seguir buscando porque siempre se podrá volver a recurrir a ello.
La utilización de tintes, pintura y disolvente sobre telas de colores me devolvía a lo que ya estaba haciendo o a lo que no parecía muy consistente para generar una imagen potente.
Dándole un giro racional al asunto, decidí incluir la utilización de un soporte en la que la tridimensionalidad la proporcionara él mismo, sin tener que emular un espacio ficticio, sino que el espacio que se generara en el cuadro fuera el de la propia realidad. Es muy irónico utilizar la realidad para generar una imagen que ni quiere eludir ni pertenecer a ella.
El siguiente paso, una vez decidido las características del soporte, fue la elección del mismo. El metacrilato o el cristal (con inspiración en Duchamp) podrían resultar satisfactorios, de no ser por su elevado precio y su fragilidad respectivamente. Las lunas de coche, formada por varias laminillas de cristal que lo hacen muy resistente, cubrían los inconvenientes de ambos materiales: son fáciles de conseguir sin ningún coste, rígidas y transportables.
Una vez conseguidas, se piensa en una aplicación de la pintura o el color que sea resistente y duradera, que no se caiga ni deteriore en el mayor plazo de tiempo posible. Las pinturas al agua directamente sobre una superficie tan poco porosa, se acababan desprendiendo, por lo que debía dar una imprimación de algún material que permitiese la aplicación posterior de la pintura. Este punto se solucionó gracias a la cola blanca de carpintero que, aunque hay que desechar en cierto grado de la transparencia, resiste bien los rayados y los intentos de su retiro, a no ser que se utilice agua caliente, que permite prescindir de superficie imprimada y recuperar de esta manera la transparencia original de la luna.
Posteriormente, el color se aplica mediante óleo, preferiblemente sin disolvente, ya que en algunas zonas se requiere una opacidad justa para que no se noten las imperfecciones de la aplicación de la imprimación.
Todo esto se desarrolla por la parte trasera, lo que permite reservar la parte delantera para la transición del marco de la luna con la imagen que se genera en su interior, y también para crear las líneas blancas que limpiarán y ordenarán la composición. Los materiales a aplicar en este caso es pintura plástica negra (para las transiciones) y blanca (para las líneas).
Nuevas formas de disposición
Uno de los principales problemas que hubo con las lunas una vez acabada la parte pictórica, fue el modo de presentación. Se pensó en unos soportes que se combinaran con la pieza y formaran una sola obra, con carácter pictórico y escultórico.
El deseo de ampliación de la escala e instalación en algún sitio donde el espectador fuera capaz de contemplarlo, fue lo que dio pie a la creación de las obras Espacios V y Espacios VI, las dos instalaciones públicas visibles por un espectador poco habituado a este tipo de arte. De algún modo se le fuerza a su observación, siempre pensando en su curiosidad insaciable por saber de un objeto tan poco corriente en un lugar tan cotidiano.
En Espacios V, se vuelve a la tela como material soporte de la técnica pictórica. Primeramente se estudió el lugar de colocación de la obra, un arco de la Plaza Mayor de Yepes (Toledo), cuyas dimensiones eran 250 x 320 cm. El objetivo era crear un espacio entre el plano de las líneas y el de la tela, en la que se generaría un espacio evanescente como en los cuadros anteriores. Supone un retroceso en cuanto a la opacidad del soporte, pero una evolución en cuanto a la escala, la localización, la colocación y la ampliación a dos planos visuales más separados.
La técnica utilizada sería pintura, tinte de tela y de pintura, y disolvente sobre tela de sábana, que se sustentaría sobre un listón sujeto al arco, y cuerda mantenida en el aire por hilo transparente para generar las líneas.
Espacios V se convertiría posteriormente en el ensayo de Espacios VI, en el que se observa una técnica más depurada y la utilización de materiales más pulcros y ricos, como son la loneta, y listones de madera para las líneas, ya que sus uniones resultan más limpias que las cuerdas. Sus dimensiones también cambian a 360 x 210 cm, debido al cambio de localización (ventana del Centro Cultural Isabel de Farnesio de Aranjuez, Madrid).
Espacios V se convertiría posteriormente en el ensayo de Espacios VI, en el que se observa una técnica más depurada y la utilización de materiales más pulcros y ricos, como son la loneta, y listones de madera para las líneas, ya que sus uniones resultan más limpias que las cuerdas. Sus dimensiones también cambian a 360 x 210 cm, debido al cambio de localización (ventana del Centro Cultural Isabel de Farnesio de Aranjuez, Madrid).
El proyecto “Espacios” también engloba obras de diferentes disciplinas generadas a lo largo de los años 2009 y 2010:
Ensayo de un trabajo descartado, para Fundamentos de la plástica.
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